RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL, ANTE EL RETO GLOBAL

Actualmente el mundo tiene unos retos globales, que superan cualquier organización, institución internacional, continente o país. El cambio climático, los flujos migratorios, el gradual desequilibrio económico, los radicalismos políticos o religiosos, el paulatino decrecimiento económico, la carencia de legislación ante la innovación tecnológica, etc. Pero los indudables efectos de estos retos no solo afectan a las organizaciones e instituciones mundiales, sino a cualquier empresa, entidad o ciudadano.

Soluciones colectivas a problemas colectivos

Así, la solución a esos fenómenos no puede ser exclusivamente colectiva, de mano de las grandes instituciones y organismos internacionales, nacionales o sectoriales. Ni de los países, ni de las ciudades. Sino de todos ellos y de cada uno de nosotros, los ciudadanos. Si algo ha dejado en evidencia la actual crisis es que no es solo algo coyuntural, sino que afecta a la estructura profunda de un sistema caduco. Simplemente porque hay un cambio de paradigma que deja obsoletos ciertos esquemas vigentes hasta ahora. Ya no solo el mundo es cada día más “plano”, sino que el ciudadano exige una mayor participación en las decisiones que le conciernen, ya sea desde su ámbito personal, social o profesional. Ha aparecido el término “pro-consumidor”, que considera que cada uno de nosotros somos productores y consumidores a la vez, ya sea de riqueza, de productos, de información o de cultura. Y la tecnología está apoyándonos en esto. El Internet 1.0, 2.0 y 3.0, el sistema Wiki y ahora el más innovador sistema Blockchain y su necesaria conexión con el IoT (Internet de las Cosas) está rompiendo la pared de cristal entre nuestra vida personal y la profesional.

La nueva tecnología nos trae mayor participación, transparencia y efectividad

Si algo está cambiando en nuestro mundo es la rapidez de los cambios, que día a día dejan “fuera de juego” a las instituciones y organismos de todo tipo, así como a las leyes y normas que éstos promueven y sostienen como su propio “Statu Quo”. Pero el mundo sigue avanzando, le guste a quien le guste! La economía colaborativa ha llegado para quedarse y está dejando en desuso normativas laborales, mercantiles y fiscales de los Gobiernos, que ya no responden a la realidad de hoy en día, ni de los ciudadanos. La mayor exigencia y participación ciudadana está aparcando los viejos partidos políticos y sus maneras de hacer y de gobernar. Los nuevos canales de venta y de distribución están dejando obsoletos nuestros hábitos de compra y cambiando radicalmente nuestro rol de consumidores. Y, como estos, muchos otros cambios que, algunos de ellos provocados por la irrupción de la tecnología, están pidiendo cambios realmente disruptivos en nuestra vida, nuestra sociedad y en nuestro trabajo, tal como los hemos entendido y aceptado hasta ahora. Al fin y al cabo no han hecho más que dejar en evidencia las carencias que el Sistema tenía para abordar con equidad, sostenibilidad y justicia las situaciones personales y colectivas. Se ha evidenciado la falta de ética y de códigos de conducta que preserven al ser humano y al entorno natural de una degradación crónica, imparable y, en muchos casos, irreparable.

La responsabilidad personal es el antídoto

tulips-flowers-yellow-beautiful-87417El Sistema somos cada uno de nosotros, en su ámbito de actuación. Si actuamos con ética, transparencia y honestidad, la suma de todos hace un sistema ético, transparente y honesto. Alguien dijo que “el mal hace mucho ruido, pero el bien avanza”. Y eso es así. Los fundamentos de Sistema hay que cambiarlos desde la persona, recuperando su poder y convirtiéndola de nuevo en el centro y la razón de ser del propio Sistema. Por eso, ya sea en el campo personal, familiar, social o profesional, hay que crear ecosistemas humanos, meritocráticos y saludables, en los que se premie la honradez, la confianza y la coherencia en los actos. Y fomentar comunidades que, además, contemplen, promuevan y hagan visibles las buenas acciones personales y los proyectos profesionales, con el claro objetivo de mejorar lo que ya existe, pues hoy en día hay que hacer, más que solo hablar. Todo esto es, precisamente, B-Ecosystem, nuestra humilde aportación para mejorar este mundo!

Miguel Benavent de B.

26 de abril del 2017

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

By |2017-04-26T11:45:15+00:00April 26th, 2017|Uncategorized|0 Comments

Leave A Comment

Idiomas