EN BUSCA DEL TALENTO

El talento que todos buscan y pocos encuentran

Cada día más, las empresas y organizaciones en general están necesitadas de talento. Un talento que sea capaz de indagar en tendencias que aún no se han manifestado del todo y, sobre todo, predecirlas, para tomar decisiones acertadas. Y ese talento, según cómo, tiene poco que ver con lo que se enseña en los colegios, universidades y escuelas de negocios. Es un talento que, además de la preparación académica, requiere de sentido común, perspicacia y creatividad, simplemente para saber qué es lo que está pasando.

Atraer y retener el talento

Uno de los ámbitos más importantes para una empresa u organización es saber y poder atraer y retener el talento. En unos momentos en que la oferta de profesionales formados es muy grande, las empresas tienen el problema de identificar, atraer y retener el verdadero talento. Y eso no es siempre consecuencia de la paulatina bajada de salarios que está teniendo lugar en Occidente. Tiene que ver con otros elementos, hasta ahora escasamente considerados relevantes en el perfil profesional de un posible candidato.

La cultura y los valores de la empresa, como acicate

He trabajado muchos años como asesor de empresa y una de mis funciones era crear y/o desarrollar una cultura corporativa en las empresas o instituciones que contrataban mis servicios. Definir una cultura de empresa, con sus propios valores, misión y visión era algo necesario para crear “orgullo de pertenencia” entre los empleados, así como en otros de sus públicos internos o externos, como socios, proveedores o la propia comunidad en la que estaba la empresa. Porque eso afecta a la reputación de la empresa y, consecuentemente, afecta a su nivel de negocio: sus productos y servicios cuentan con la complicidad de todos los usuarios, trabajadores, clientes o usuarios, proveedores, etc.

Compartir valores con la empresa, una nueva retribución para el empleado

Una anécdota. Recuerdo una reconocida empresa –para mí modélica en sus relaciones internas, con los empleados- de productos de gran consumo del sector de la higiene personal, cuyo mejor sistema para saber qué hacía la competencia no era hacer estudios de mercado, como otras muchas hacen. Ni tener planes de Marketing agresivos, ni tan siquiera utilizar “clientes fantasma” en la competencia, para descubrir sus estrategias, nuevos productos o precios. Sus propios empleados realizaban esa investigación ordinariamente, acudiendo a los establecimientos comerciales donde se vendía el producto y observaban lo que hacía la competencia con sus productos, sus promociones, descuentos, etc. Antes de que el departamento de Marketing hubiera acabado su estudio de mercado, ya sabían qué productos y precios nuevos tenía los productos de la competencia. No hay más eficaz vendedor ni entregado empleado que un trabajador satisfecho y que comparte los valores de “su” empresa!

El peligroso “low cost” laboral

Pero esa cultura de empresa parece estar desapareciendo. Entre otros factores, los bajos salarios y el tipo de contratos que se aplican están provocando la excesiva rotación de empleados y, por tanto, la falta de ese conveniente “orgullo de pertenencia” entre los trabajadores. Los profesionales que trabajan en las empresas hoy se comportan como meros “mercenarios”, sin apenas fidelidad. Por unos euros o dólares más, se van a la competencia o a quien les ofrezca algo más y mejor. Y eso es un peligro, pues se está entrando en una dinámica de “low cost” laboral, que a nadie beneficia! Los empleados no acaban de involucrarse en todo aquello que es la compañía, además de su trabajo inmediato y concreto. Las empresas cumplen las normativas legales, pagan los salarios y demasiadas veces se olvidan de que su empleado es también una persona, con sus propios valores. Durante muchos años ha sido así, lamentablemente.

El cambio de paradigma ha llegado

Pero afortunadamente las cosas están cambiando. Las empresas empiezan a darse cuenta de que, además de negocio, una compañía es mucho más. Es un ente social, importante. Está formado por personas que, colectivamente, crean a su vez una entidad humana, viva y, a la vez, responsable. Y como tal, tiene sus derechos y obligaciones individuales y colectivas. Empiezan a dejar de hablar de los empleados como meros “recursos humanos” y hoy cada día más se habla de “capital humano”. Porque las personas en una organización del tipo que sea es un activo muy importante, si no el que más, sobre todo en un momento en que la tecnología no lo es todo en la empresa! Curiosamente durante años las fusiones y adquisiciones de empresa consideraban el activo más importante su patrimonio, el valor de su marca y/o el fondo de comercio que poseía. Nunca se hablaba de la fuerza laboral, en unos momentos en que ésta era considerada una carga (como pasivo) que había que soportar, dada la legislación laboral vigente entonces.

Una marca aúna todo que lo que conforma una empresa

Si, detrás de una marca, prestigiosa o no, está cada uno de los trabajadores que hay en ella y sus respectivas responsabilidades, además de otros activos mobiliarios o inmobiliarios. En la marca coexisten los valores de la empresa, el legado de sus fundadores y el trabajo diario de cada uno de sus empleados, además de la estrategia y la táctica que se siga. Y esa marca está en una comunidad (pueblo, región o país), aunque el mundo globalizado está rompiendo las fronteras en este sentido. En todo caso, el ecosistema de la empresa y de su marca es cada día más grande. Si a esto le añadimos que el mundo es muy cambiante en todos los sentidos, la empresa debe contar con verdadero talento para seguir adelante y anticiparse a los cambios que día a día van llegando. Eso exige gran flexibilidad y capacidad de adaptación y una toma de decisiones firme, aunque no siempre se acierte en ésta. Y eso solo es posible si dispone del talento necesario. Talento muchas veces diverso (de diferente nacionalidad, edad y condición) y muchas veces disperso, que debe actuar al unísono ante cada nuevo reto de la empresa, eso sí, siempre preservando como un tesoro los valores que les une, esos valores que cada empresa expresa en el valor añadido de cada uno de sus productos y servicios, en su relación con el cliente y con su ecosistema, ya sean empleados, proveedores, socios o la propia comunidad a la que pertenece.

Miguel Benavent de B.

08 de Mayo, 2017.

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

By |2017-05-08T13:52:40+00:00May 8th, 2017|Human Capital|0 Comments

Leave A Comment

Idiomas